Cartucho 6.5 Creedmore Rompiendo barreras

La historia de este cartucho comienza en 2008 cuando Hornady, la compañía especializada en cartuchería metálica, lo saca al mercado específicamente para la competición a larga distancia. Es algo realmente inusual que se comercialicen nuevos cartuchos específicos para el tiro, cuando lo habitual es que en este tipo de competiciones la innovación venga por la utilización de cartuchos experimentales, que raramente llegan a comercializarse.

Este cartucho tiene la virtud que estando destinado para la larga distancia, es cómodo de disparar y dramáticamente efectivo en la caza, además es fácil de recargar. Es un cartucho que permanece supersónico más allá de los 1200 metros, con una impresionante precisión media de alrededor del medio MOA con munición recargada. Algunos especialistas en balística lo definen como: “el cartucho cuyo proyectil traza la trayectoria del 300 Win Mag, pero que tiene menos retroceso que un .308 Win”. Es por ello que no sorprende que sea el cartucho que copa las primeras posiciones en diferentes modalidades de tiro a larga distancia.

Comparativa de trayectorias del .300 Win Mag, .308 Win y 6.5 CM

 

Génesis del cartucho

El principio de su génesis se produjo en agosto del 2005, durante una competición de carácter nacional en Ohio. Todo comenzó con una conversación informal entre un científico de balística de la mencionada compañía, Dave Emory, con el dos veces campeón de tiro a larga distancia en el campeonato de la NRA y propietario de la empresa Creedmoor Sports, Dennis DeMille. Esta última empresa se dedicaba fundamentalmente a la comercialización de los rifles Tubb 2000 (T2K) en calibre experimental 6 mm XC, que como tal requería recarga manual. Por lo que el rendimiento del mismo era tan variado como lo eran las diferentes cargas y parametrizaciones que los usuarios empleaban. En un trabajo conjunto de estos dos expertos, se embarcaron en la búsqueda de un nuevo cartucho comercial que fuese una referencia mundial en la competición a larga distancia.

Es decir que tuviese las siguientes características: un buen coeficiente balístico para hacer frente a la fuerza de la gravedad y el viento, que tuviese mayor velocidad que ningún cartucho conocido de 6 mm o 6,5 mm hasta la fecha, baja presión en la recámara para extender la vida útil del cañón y las vainas, poco retroceso y debería ser fácil de recargar, de tal manera que la receta de la recarga debería venir en todas las cajas de munición. Además de otro aspecto a considerar, fue el de la longitud del cartucho, teniendo compatibilidad con la acción corta de rifles de cerrojo y rifles semiautomáticos tipo AR-10, es decir que pudiese utilizar con cargadores del .308. Así las cosas sería en 2008 cuando Hornady sacaría al mercado el cartucho objeto de nuestro artículo.

La vaina que emplea es ligeramente diferente a una estándar del .308 Win., ya que la del 6.5 Creedmoor está basada en la del .30 TC (introducido en 2007), que a su vez tiene como origen la del obsoleto .307 Win. Con respecto al .308 Win., es ligeramente más corta, apenas tiene diferencia entre el diámetro trasero y delantero del cuerpo de la vaina (body taper), el ángulo del hombro son unos pronunciados 30 grados y a la máxima cota (7,112 cm o 2,80”) su capacidad es 53,0 grains de agua. Además, los usuarios acostumbrados a la recarga rápidamente observarán que esta tiene un prominente cuello. Esta característica ayuda a alinear, a agarrar firmemente los largos proyectiles del 6.5 y a evitar que invadan espacio interior de la vaina, algo que influye positivamente en la precisión.

Una última curiosidad sobre la vaina, los usuarios que acostumbren a utilizar munición de Hornady observarán que estas carecen de su brillo característico. Esto es debido a que no reciben el pulido habitual tras el recocido, ya que esta compañía comprobó que era mejor para que el proceso de abocardado durante la recarga.

Inicialmente este fabricante norteamericano presentaría cartuchos con dos tipos de puntas 120 grains y 140 grains, que desarrollarían unas velocidades en boca para un cañón de 24” de 2910 fps (887 m/s) y 2710 fps (826 m/s) respectivamente. Después de ser rápidamente adoptado por la comunidad de tiradores de larga distancia y haberse posicionado en los primeros lugares de las clasificaciones, a partir del 2011, Hornady ampliaría su oferta para dicho cartucho, con un total de cinco diferentes cargas destinadas a la caza o al tiro de precisión, estas últimas “match”.

Cualidades cinegéticas

En la caza es verdaderamente versátil, pudiéndose emplear para toda la fauna española, tan solo tendremos que usar la punta adecuada. Teniendo en cuenta que el archiconocido calibre militar sueco 6,5×55, adoptado por el ejército de aquel país en 1894, se ha empleado con éxito con fines cinegéticos durante décadas, el 6.5 Creedmoor que comparativamente es más veloz e incluso más preciso, será incluso más idóneo. Ahora bien, desde mi punto de vista es en la modalidad de recechos donde brilla, ya que para una montería con piezas estresadas y llenas de adrenalina, en principio puede llegar a ser un poco escaso, salvo disparos bien colocados.

Las puntas del 6,5 mm, tiene una buena densidad seccional (SD), es decir, el ratio entre el peso de la bala y su diámetro. Esto es importante como sabemos cara a la capacidad de penetración del proyectil. Comparando dos proyectiles de la misma forma, aquel que tenga una mayor densi- dad seccional tendrá mejor penetración. Esto se traduce en una mayor capacidad para alcanzar órganos vitales, atravesando piel, músculos y huesos. En el caso de las puntas de 140 grains su densidad seccional es de .287, algo que al menos teóricamente le permite abatir presas de un peso de entre 137 kg a 454 kg. De hecho, en Suecia se lleva muchas décadas cazando alces con proyectiles iguales en el cartucho antes citado 6,5×55.

El 6.5 Creedmore vs .300 Win Mag.

Nuestro país es fan de los cartuchos magnum, no hay más que compartir corrillo con los compañeros de caza para escuchar alabanzas a este tipo de cartuchos. Siendo sin lugar a dudas el más popular entre nos- otros el .300 Win Mag, algo ratificado por las estadísticas de venta. Aparecido en 1963 para llenar el hueco existente entre .264 Win y el .338 Win, presentados solo cinco años antes, tiene una gran reputación cinegética y empieza a ser empleado por francotiradores de diversos ejércitos.

Sin embargo, como decíamos en el apartado anterior, la irrupción de este nuevo cartucho ha revolucionado a los cazadores de las piezas de tamaño medio. Esto es debido a que, con ciertas cargas, este cartucho es capaz de duplicar la velocidad en boca y/o la trayectoria del .300 Winchester Magnum, con las consecuencias que eso tiene a efectos de transmisión de energía o efecto terminal. No olvidemos que, dentro de la fórmula de la energía cinética, la variable de más peso es la velocidad. Cuando nos referimos a este tipo de comparaciones, lo hacemos entre las balas más pesadas del 300 Win Mag y las balas más ligeras en el 6.5 Creedmore.

Además, por sus dimensiones se encuadra dentro de las acciones cortas, con dos ventajas inherentes a ellas: rifles más manejables por su menor peso y uso en rifles semiautomáticos de la plataforma AR-10.

RESUMEN

El mercado parece haber dictado sentencia favorable con este nuevo calibre. En estos últimos años donde hemos observado el nacimiento de diferentes calibres, el 6.5 Creedmoor ha llegado para quedarse. Su impresionante precisión, trayectoria plana, alcance, dulzura en su retroceso y compatibilidad con los cargadores del .308, lo han convertido en más que un calibre de moda.

La prueba es que los grandes fabricantes poseen en sus catálogos diferentes ofertas de rifles tanto en cerrojo como semiautomático y que en este momento es el segundo cartucho más vendido por Hornady, sólo por detrás del .223.

Fuente: armas.es

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.