Fusiles Sniper Semiautomáticos (Características, historia y evolución)

En este artículo vamos a adentrarnos en el mundo de los tiradores  y sus rifles semiautomáticos. Haremos un recorrido histórico, analizaremos sus características técnicas, sus condiciones de uso, sus municiones y ópticas.

SEMIAUTOMÁTICO vs CERROJO

Este es uno de los debates continuos que se mantienen perennes en el mundo de las armas, es una discusión que suele escucharse entre compañeros cuando se habla de la idoneidad de un sistema u otro para realizar disparos a larga distancia. Muchas veces en este tipo de conversaciones se pierde la perspectiva y la discusión se centra únicamente en términos de precisión. Hoy en día la tecnología ha permitido a algunos modelos de rifles semiautomáticos alcanzar la precisión de los rifles de cerrojo.

Aunque es cierto que hablando en términos de ratio precisión/inversión el resultado es claro, podemos obtener una excelente precisión con una inversión razonable en un rifle de cerrojo. Mientras que para igualar esa misma capacidad de agrupación con un rifle semiautomático, deberemos multiplicar varias veces el dinero empleado. Como anécdota citar que el HK PSG-1 costaba la friolera cifra de 10.000 USD en los años 70s, precio que incluso se ha mantenido hasta nuestros días, tanto por sus cualidades como por considerarse una rara pieza de coleccionismo. También es importante decir que la oferta de rifles semiautomáticos con ese nivel de precisión es muy reducida.

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Los parámetros de la precisión en un rifle

Con respecto a un rifle y considerando una munición ideal, que tenga siempre el mismo comportamiento, son dos los aspectos críticos determinantes para su precisión:

En primer lugar, los rifles de cerrojo son intrínsecamente más precisos porque son más “simples” mecánicamente, tienen menos piezas móviles en el sistema de ace- rrojamiento. Menos elementos en movimiento significa menos variables a considerar en la precisión y por tanto un entorno más controlado para que el comportamiento del arma sea siempre el mismo, para esa munición con un comportamiento que hemos convertido en constante en la ecuación de la precisión.

El segundo aspecto es la unión del cañón a la acción y si hay otros elementos en con- tacto con el mismo. En general en los rifles de cerrojo el cañón está únicamente unido a la acción por su base y el guardamos / chasis no toca con él en ningún punto. Además la solidez constructiva de la acción y la profundidad de amarre del cañón a la misma son cualidades también determinantes. Esto le permite al cañón “flotar” libremente, con lo que vibra sin interferencias tras cada disparo, teniendo siempre el mismo comportamiento. Para sacar lo mejor del mismo sólo necesitaremos encontrar la carga y proyectil más adecuados. Como sabemos, en el caso de los rifles semiautomáticos muchos de ellos operados por gases, lo que supone un importante inconveniente. El conducto o paso que conecta la perforacióndel cañón con el tubo que lleva estos gases al pistón o directamente al cerrojo (DirectImpingement), impide que floten libremente. Aunque hay algunos rifles semiautomáticos, como el HK G3 o el CETME, que funcionan por diferentes variantes de un sistema de retroceso retardado de masas, Esto ha permitido desarrollar versiones de francotirador como el PSG-1, donde el cañón sólo está unido a la acción en su base.

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En alguna conversación con compañeros de afición se suele argumentar que el que la toma de gases este unida al cañón no debería ser un problema, ya que impedirá siempre vibrar de la misma manera al cañón, con lo que las condiciones siempre serán las mismas. Desgraciadamente esto no es así, el cañón tras los diferentes disparos sufre un mayor o menor calentamiento con las consiguientes dilataciones, que se transmiten a la toma de gases. Esto hace que este elemento ofrezca una resistencia variable a la oscilación del cañón, repercutiendo por tanto en la precisión. Además en los sistemas de pistón, este elemento introduce una vibración directa sobre el cañón justo cuando el proyectil está abandonando la boca del mismo. En definitiva, un sistema por gases introduce más variables sobre la precisión de un cañón, cuando sabemos que para obtener esta cualidad menos es más.

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Usabilidad del cerrojo vs semiautomático

Aunque una plataforma de rifle puede superar a la otra en ciertas aplicaciones o casos, también debemos entender que una plataforma determinada es solo una herramienta para una determinada tarea y puede no ser aplicable en todas las situaciones. Es por tanto fácil deducir que unos y otros presentan sus ventajas e inconvenientes, siendo una combinación de varias circunstancias las que determinarán la idoneidad de uso. Vamos a exponer algunos factores importantes que condicionan su empleo, que servirán para mostrarnos sus fortalezas y debilidades.

Número de objetivos u objetivos en movimiento

Los francotiradores militares pueden encontrarse situaciones, ofensivas o defensivas, con múltiples objetivos, a veces incluso mezclados con civiles, donde la rapidez de disparo sea una variable crítica. Esta circunstancia puede ser también determinante en algunas modalidades competitivas, tanto en el ámbito civil como militar. Es en estas situaciones, donde la capacidad de poder repetir el tiro rápidamente sin cambiar la postura ni perder miras es determinante, cuando los fusiles semiautomáticos se imponen a los de cerrojo. Por ejemplo esta fue una de las más importantes circunstancias que motivo, tras la traumática experiencia sufrida por la policía alemana en los atentados terroristas de las Olimpiadas de Munich 72, el desarrollo del proyecto PSG-1.

Los escenarios de batalla actuales son dinámicos y cambiantes, un francotirador puede verse abocado a disparar sobre objetivos en movimiento o sobre diferentes tipos vehículos. Un rifle semiautomático presenta una ventaja importante en este aspecto, con su mayor potencia de fuego puede disparar mayor número de proyectiles sobre el objetivo que un cerrojo durante una ventana de tiempo.

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Tipos de Objetivos

No es lo mismo ser un francotirador militar que uno de tipo policial, en el primer caso prima causar bajas al enemigo y en el segundo proteger la vida de inocentes. Un francotirador, de los cuerpos especiales policiales, muchas veces tiene que lidiar con criminales que usan rehenes como parapetos. Es por ello que en este último caso y en situaciones límite, la precisión es absolutamente crucial para evitar bajas de inocentes. Es aquí donde un rifle de cerrojo es la solución más habitual, aunque como veremos, hay algunas agencias que poseen rifles semiautomáticos con precisión por debajo del 1⁄2 MOA, gracias a su dotación presupuestaria. En operaciones militares también pueden darse necesidades de precisión extrema para objetivos concretos, que debido a su importancia y casuística de la operación, sólo es posible efectuarles un único disparo. Bien porque la ventana de oportunidad es única o bien porque nuestras posibilidades de ser detectado y huida se vean comprometidas.

Por otra parte, hay misiones que pueden implicar la destrucción de objetivos estra- tégicos no humanos. Es en estos casos donde los calibres más potentes, especialmente el .50 BMG con rifles de cerrojo, quienes son los más adecuados para completar con éxito la misión. Un ejemplo, en 1993 en Mogadiscio un francotirador per    teneciente a los Navy Seals fue capaz de destruir un vehículo blindado de origen chino dotado de batería antiaérea, un ZSU- 23-4, usando munición explosiva Raufoss en su Barrett de cerrojo del calibre .50 BMG. Esta acción concreta impresionó especialmente al General de División Carl Ernst, responsable de las fuerzas estadounidenses en Somalia, que potenció e impulsó el entrenamiento de francotiradores, además de la mejora de su armamento en todo el ejército de los EEUU.

Roles Tácticos

 

Dentro del mundo militar hay una clara distinción entre los efectivos encargados de realizar disparos a larga distancia. Normalmente se suelen segmentar entre tiradores designados y francotiradores. Incluso estos roles, en algunos casos, provienen de tácticas tradiciones de algunos de estos ejércitos.

Por otra parte debemos tener presente que estos roles son cambiantes y evolucionan a la vez que lo hace la tecnología armamentística, junto con las estrategias militares. El rol de tirador designado nace con los soldados rusos, un modelo que hunde sus raíces en los tiradores selectos de la Guerra de Crimea en el siglo XIX. Donde tiradores seleccionados, empleando sus mosquetes, causaban el terror entre las tropas enemigas abatiendo oficiales a grandes distancias. Desde entonces y hasta hace relativamente poco, concretamente la primera Guerra de Chechenia (1994 – 1996), los rusos han apostado tradicionalmente por esta figura intermedia entre el efectivo de infantería y el francotirador. Algo por otra parte que se reflejaba en sus planes y metodología de formación.

En otros ejércitos, como el norteamericano, conviven las dos figuras, el tirador designado y el francotirador. La función de un tirador designado es la de proveer de fuego rápido de largo alcance dentro de un grupo de efectivos de infantería, normalmente un pelotón. Una figura que se ha visto impulsada por la alta especialización del francotirador y la evolución de los rifles semiautomáticos.

En el caso del francotirador militar es un soldado altamente especializado que realiza misiones contra objetivos seleccionados y que opera sólo o más habitualmente en binomio con un observador. Son tres las tareas principales del observador:

• Proveer de protección al francotirador, ya que su un rifle de cerrojo especialmente pesado y largo no tiene la versatilidad de un rifle semiautomático. Para ello este suele portar un rifle de asalto, con capacidad de fuego automático.

• Ayudar en la localización de objetivos, reduciendo la fatiga visual del francotirador.

• Colaborar en los cálculos antes y después de efectuar el disparo, observando la trayectoria del proyectil.

Entorno Urbano vs Rural

Desde hace años los entornos urbanos son el teatro de operaciones donde se desarro- llan las guerras modernas. Esto lógicamente condiciona las tácticas y equipamiento de los francotiradores militares. Siendo en estos ambientes donde definitivamente los rifles semiautomáticos brillan. Debemos tener en cuenta que el hecho de ser francotirador va más allá de tumbarse en el suelo y apretar un disparador, especialmente en estos entornos urbanos. Los francotiradores no aparecen por arte de magia en las posiciones de tiro, sino que deben llegar a ellas de forma segura desde los puntos de infiltración. Algo que seguramente se repetirá de forma constante a lo largo de los días que dure la misión. Además si queremos reutilizar en el futuro esas posiciones de tiro, tendremos un trabajo idéntico de vuelta para la huida.

Como hemos visto en el punto anterior, un equipo de francotirador está formado por un observador y el propio francotirador. En estas circunstancias un rifle de cerrojo se presenta ciertamente problemático. No es ni mucho menos el arma adecuada para para moverse limpiando estancias, pasillos, huecos de escalera o esquinas. Esto significa que estaremos descargando todo este trabajo sobre el observador. Cuando es conocido que un mínimo de dos efectivos correctamente equipados son los necesarios para este tipo de tareas.

Esta situación puede subsanarse en parte si el rol de francotirador esta equipado por ejemplo con un rifle semiautomático de cañón no excesivamente largo en calibre 7,62×51 OTAN. Quiero decir al respecto, como ya he comentado en algún otro artículo, que la longitud del cañón no influye en su precisión. Un cañón más corto proporciona una menor velocidad del proyectil y por tanto un menor alcance, lo que se traduce en una trayectoria parabólica más acentuada. Por ejemplo un proyectil del 7,62×51 OTAN en un cañón de tan solo 16”, retiene una velocidad de más de 1000 fps a 800 m, suficiente para abatir un objetivo humano.

Los entornos rurales, se prestan en general a mayores distancias de abate, por lo que se requieren calibres más potentes, como el .300 Win. Mag., .338 Lapua Mag. y 50 BMG, que requieren de rifles con personal especialmente entrenado.

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Distancia de disparo              

Es obvio que cuanto mayor sea la distancia de disparo, más precisión requeriremos, viniendo determinada esta en muchos casos por el entorno. No es lo mismo enfrentarse en un entorno boscoso o jungla, que presumiblemente permite una aproximación sigilosa al objetivo, que estar desplegado en las yermas montañas de Afganistán, donde las distancias de tiro son naturalmente mayores.

Otro ejemplo son los entornos urbanos, donde en principio las distancias vienen acotadas por los tipos de edificaciones, por su altura y disposición urbanística. Las dis- tancias son más contenidas y la posibilidad de múltiples objetivos muy elevada. Aunque por otra parte se presta a que nuestros enemigos tengan mayores posibilidades de parapetarse, lo que exigirá una buena precisión y en algunos casos la capacidad de atravesar estas barreras, algo que normalmente solo es posible con los calibres más potentes de cerrojo.

La distancia efectiva sobre un blanco humano para un rifle semiautomático estándar se sitúa en un rango máximo de los 600 – 800 metros. En el caso de los francotiradores militares con rifles de cerrojo y dependiendo del calibre, esta distancia máxima se amplía hasta alrededor de los 2,5 km.

Misiones Especiales

Pueden darse circunstancias especiales donde el tipo de misión puede condicionar el tipo de arma a emplear, son miles las combinaciones de posibles, citaremos solo algunos ejemplos:

En el caso de disparos desde plataformas aéreas, estas exigen un número elevado de cartuchos para abatir un objetivo, debido a las obvias dificultades que entraña el disparo desde un vehículo en movimiento de estas características. En este caso concreto, donde un rifle semiautomático con su velocidad a la hora de repetir el disparo para corregir el impacto de forma controlada, se muestra claramente superior.

Otra ventaja que presenta un rifle semiautomático, es que a diferencia del cerrojo, no nos obliga a realizar movimientos para alimentar el rifle tras cada disparo, movi- mientos que puede delatar nuestra posición. Algo crítico cuando se trata de estar emboscados y ocultos con el entorno. Durante la Segunda Guerra Mundial, una de las quejas recurrentes de los francotiradores británicos era que solían ser descubiertos cuando acerrojaban el rifle para efectuar el segundo disparo. Además y siguiendo en esta línea, su menor retroceso, gracias a los sistemas de recuperación con muelles del cerrojo, es también una virtud.

Otro ejemplo son las misiones de vigilancia especial y de desactivación de artefactos explosivos (EOD) para garantizar rutas limpias, exigen máxima precisión y técnicas de ocultación. Un ejemplo, en 2004 en Iraq el Sargento de Marines David Jensen observó durante la noche como un grupo de insurgentes manipulaba un coche abandonado al borde de una carretera transitada por el ejército de EEUU. A la mañana siguiente observó con sus binoculares como encima del salpicadero del mismo había un teléfono móvil, uno de los sistemas de detonación preferidos de los terroristas iraquís. Este francotirador fue capaz de destruir ese dispositivo mediante dos disparos, primero destruyendo la ventanilla lateral y después el dispositivo.

Cuando se trata de operaciones encubiertas en las que no se puede dejar pista alguna de la autoría de las mismas o queremos evitar dejar rastro alguno, que pueda suponer nuestra localización o identificación, el cerrojo permite un mayor control de las vainas percutidas.

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Disponibilidad

Este es un aspecto nomenor, ya que la disponibilidad de recursos para francotiradores, por cuestiones económicas o de localización, son otros aspectos determinantes. Muchas guerrillas y grupos de insurgentes solo tienen acceso a los rifles que les son proporcionados por gobiernos afines, que su capacidad financiera permite o bien que el mercado negro dispone.

En resumen de todo lo anterior podemos deducir que no todos los francotiradores usan rifles de cerrojo, pero que si todos los tiradores designados usan rifles semiautomáticos con algunos matices. Como veremos existen rifles semiautomáticos en calibres .338 Lapua Magnum y .50 BMG que son de uso por francotiradores. Son armas pesadas, para tiros estáticos y misiones con requisitos especiales. Por su capacidad para alcanzar objetivos por encima de los 2 km, requieren de una formación específica, que va más allá de las capacidades de un tirador designado.

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CALIBRES Y MUNICIONES PARA FRANCOTIRADOR

En este apartado vamos a referirnos a los calibres y municiones más habituales dis- ponibles para rifles semiautomáticos militares y policiales que prestan servicio en la actualidad, en agencias de policía, ejércitos y tropas insurgentes. Aunque hay poca munición catalogada como “sniper” disponible en el mercado civil, mucha de la denominada como “match” es susceptible cuanto a la precisión. Incluso municiones y proyectiles expansivos con punta de polímero tienen un buen comportamiento con estos rifles. Además añaden el plus de su efecto terminal y su falta de sobrepenetración, algo que muchas veces no parecen tener en cuenta los francotiradores, dada la obsesión por obtener grupos lo más cerrados posible.

Por otra parte, su capacidad para atravesar parapetos debería ser otra de las variables a contemplar a la hora de seleccionar la munición. En este sentido por ejemplo, los proyectiles tipo “bonded” (núcleo y camisa de proyectil unidos por procesos químicos y/o metalúrgicos) empleados en la caza de piezas con gran densidad muscular y ósea, suelen mostrar un muy buen comportamiento a la hora de atravesar el cristal de ventanas y vehículos.

Lo descrito anteriormente son pequeñas muestras de como en el mercado civil, es posible encontrar munición que puede resultar realmente efectiva en el ámbito militar y policial. A continuación vamos a hacer un somero repaso a las características generales de estos calibres y a las municiones que se han denominado como de francotirador para el uso por tiradores designados. En cada calibre hemos hecho mención de las municiones más conocidas, que son novedosas o que incluso en algu- nos países han sido de venta como material excedente militar entre civiles.

7,62×51 NATO

Es el calibre por excelencia y más común entre tiradores designados occidentales, debido a su imposición en los años 50, por parte de EEUU, como cartucho de dotación de los países miembros de la OTAN. Existen numerosas variantes y configuraciones civiles y militares que abarcan cualquier tipo de requerimiento táctico. Es un 30-06 al que se le ha acortado la longitud de la vaina para poder ser usado en acciones cortas y rifles a priori más ligeros

M118LR

Los primeros pasos y desarrollo de la munición tipo match para francotirador en el ejército de los EEUU fueron dados en 1964, precisamente con rifles semiautomáticos M21 compitiendo en concursos de precisión a 300 yardas. Esta munición se denominaría M118 y daría buenos resultados con estos rifles durante la guerra de Vietnam. Problemas posteriores con la calidad de la fabricación y su comportamiento por encima de las 700 yardas motivaron diferentes cambios fundamentalmente en el proyectil, aunque también se trabajaría sobre la pólvora y vaina. El proyectil adoptado fue uno de 173 grains de la casa SIERRA perteneciente a su línea “Match King”. Había nacido la munición para larga distancia M118LR, corría el año 1998 y a fecha de hoy sigue siendo utilizada, aunque está siendo reemplazada por la que comentaremos a continuación.

MK316

Los escenarios de lucha cambian y la munición M118LR no resulta adecuada para las nuevas áreas de conflicto en Oriente Medio. Las temperaturas extremas no le sientan bien a la pólvora empleada, los ratios de quemado varían, lo que afecta a la velocidad de los proyectiles. Estas variaciones son del orden de 5,5 fps (1,7 m/s) por variación de grado de temperatura. Además se producen quejas por el excesivo fogonazo que produce, algo que le permite al enemigo localizar a los francotiradores e interfiere con los dispositivos de visión nocturna. Las mejoras se traducen en un cambio de la pólvora empleada hasta entonces en favor de la IMR 4064, con alta estabilidad térmica y a la que se añade car- bonato cálcico. Las vainas y pistones se cambian por otros de tipo match de la casa FEDERAL. El proyectil sigue siendo de la gama “Match King” de SIERRA pero en este caso de 175 grains.

SLAP (Saboted Light Armor Penetrator)

Desarrollada por Olin Corporation, propietaria de Winchester. Este cartucho original- mente se ideó para el calibre .50 BMG, pero empieza a estar disponible en el mundo militar en 7,62×51. Como su propia denominación indica es un cartucho con proyectil tipo “sabot”, es decir una bala subcalibrada envuelta por un armazón de polímero. Este recubrimiento se desprende del proyectil, que es de tungsteno, cuando abandona el cañón, viajando este último a muy alta velocidad y siendo capaz de atravesar blindaje de vehículos rusos de transporte de infantería tipo BMP. Estos proyectiles no son los más adecuados para blancos humanos, ya que son algo menos precisos y producen menos efecto terminal, están pensados para operaciones de sabotaje destruyendo todo tipo de equipamiento. Existe también una versión trazadora, aunque en términos generales las municiones trazadoras no son las más adecuadas para un francotirador, en tanto en cuanto delatan su posición y no son excesivamente precisas. Tal vez su único uso en este ámbito, es el utilizarlas en distancias relativamente cortas por sus capacidades incendiarias.

7,62x54R

Es posiblemente el cartucho militar más antiguo que sigue en activo, ya que data de 1891 cuando fue adoptado por el ejército ruso para sus Mosin-Nagant. Una muestra de su antigüedad es que su vaina es de pestaña, algo que a priori debería ser un hándicap para su uso con cargadores, pero que en ningún momento se evidenció en nuestras pruebas. También decir que no solo pervive en el fusil de francotirador Dragunov y clones de los países que estaban en la órbita de la antigua URSS, sino que todavía es usado en algunas ametralladoras como la PKM.

7N1, 7N14, 7N26

Si por algo se han distinguido la munición rusa en este cartucho es su apuesta perma- nente por proyectiles con una progresiva mayor capacidad de perforación. Algo que es aplicable a la munición específica antipersona de los francotiradores pertenecientes al área de influencia rusa. Ya en 1966 con la primera de ellas, la denominada 7N1, los proyectiles de 150 grains de la misma empleaban profusamente el acero. En este caso la camisa y la mitad superior del núcleo son de este material, siendo la mitad inferior de plomo para darle peso en la base. La forma del proyectil es afilada y con cola de bote.

En 1999 se produce otra importante variante, preocupados por la resistencia de los nuevos blindajes, el 7N14, una evolución de la munición 7NPS de 1978. En este caso se varía la forma de la parte superior del núcleo pasando de ser troncocónica a afilada, además se varían las características de templado del mismo haciéndolo más duro. Finalmente en 2002 aparece una versión, que da una nueva vuelta de tuerca a las capacidades perforantes de estos pro- yectiles. Se mantienen los 150 grains de peso del proyectil, pero el núcleo es completamente de acero, con la calidad que se usa para fabricar herramientas. Esto le proporciona una capacidad de perforación de 10 mm sobre placas de protección balística grado 2P a 200 m.

7,92×57 Mauser

Este es otro cartucho con solera, adoptado por el ejército del Imperio Alemán en 1903, participó en las dos guerras mundiales y fue en su momento uno de los cartuchos militares más difundidos del mundo. A fecha de hoy sigue siendo utilizado por algunos ejércitos, es también bastante popular entre cazadores y tiradores deportivos de todo el mundo. Esto último sin duda debido a que a partir de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, grandes cantidades de rifles procedentes de excedentes militares llegaron al mercado civil.

M75

El M75 es la más conocida de los municiones para tiradores designados en este calibre, es un diseño del ejército de la ya extinta Yugoslavia tras la Segunda Guerra Mundial. Basado en el cartucho de infantería M49 al que se le introdujeron mejoras para este uso. Es un proyectil cuya forma es de punta afilada y cola de bote, peso de 198 grains, con núcleo aleación de plomo y antimonio encamisado.

CARACTERISTICAS GENERALES DE LOS RIFLES ACTUALES

Los rifles semiautomáticos son los habituales de dotación para tiradores designados en casi todos los ejércitos. El rango máximo efectivo de uso sobre un blanco humano se sitúa hasta los 600 – 800 metros, se emplean cargadores de alta capacidad (10-20 cartuchos) para poder abatir múltiples objetivos con rapidez y ofrecer incluso un fuego efectivo de supresión hasta los 1.000 metros, poseen mira telescópica de relativamente pocos aumentos, son rifles bastante ligeros, normalmente poseen bípode para optimizar la precisión y muchos de ellos están preparados para recibir un supresor. Siendo su principal seña de identidad la polivalencia, ya que pueden ser usados con cierta facilidad en el combate a corta distancia (CQB).

En el caso de los francotiradores “puros” el planteamiento táctico es diferente, son efectivos por encima de los 800 metros, con distancias máximas que pueden llegar hasta los 2,5 km. Algo que podemos comprobar si revisamos la tabla de records de distancia de francotiradores. Los primeros puestos están copados por acciones militares desarrolladas en Iraq y Afganistán, algo que no es de extrañar por las características del entorno y por la evolución de los rifles actuales.

 

En este caso se trata de armas pesadas para disparar desde posiciones estáticas camu- flados y/o parapetados. Abundan los calibres muy grandes o de tipo magnum. Las ópticas son las más avanzadas y de mayor calidad, con gran número de aumentos y algunas con calculadoras balísticas integradas, en consonancia con el alcance eficaz del arma. Aunque uno de los elementos diferenciadores más evidentes es la cuidada ergonomía del chasis, con una culata con carrillera y cantonera ajustables, pistolete táctico y guardamanos especializado. Hay un aspecto importante del que no hemos hablado hasta ahora que diferencia a ambas plataformas, la fiabilidad. Teóricamente los rifles semiautomáticos, al tener más componentes en movimiento, son susceptibles de sufrir problemas mecánicos que supongan interrupciones.

Tenemos que ponernos en situación y pensar que los escenarios de batalla actuales son muy diversos y que no es lo mismo disparar en un campo de tiro europeo que hacerlo estando desplegado en Iraq, donde por ejemplo la arena lo invade todo. Ahora bien en este sentido y en favor de los rifles semiautomáticos hay que decir casi todos ellos tienen como base un rifle de batalla que ha sido mejorado. Algo que suele garantizar su funcionamiento, ya que los anteriores han sido diseñados para soportar condiciones muy adversas y para ser mantenidos de forma sencilla.

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ÓPTICAS EN LOS RIFLES DE TIRADOR DESIGNADO

En esta sección vamos a hacer un pequeño ejercicio teórico, en el que desgranaremos las cualidades que debe tener un visor destinado a un rifle de Tirador Designado. Después mostraremos algunas propuestas de diferentes fabricantes que coinciden al menos en un alto porcentaje con este “patrón ideal”. En un mercado tan global como el actual, no es difícil encontrar modelos ajustados a todas las economías.

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Rango de Aumentos

Uno de los elementos diferenciadores de un tirador designado, dentro de una unidad militar, es la óptica de su rifle. Esta por el propio rol del soldado tiene que cumplir varios requisitos, tiene que facilitar disparos sobre objetivos humanos hasta los 600 – 800 m en espacios abiertos y permitir en zonas urbanas tiros más cercanos. Además debe facilitar la observación y localización de objetivos. Por lo tanto tiene que tener un número suficiente mente bajo de aumentos que no limite nuestro campo de visión, que permita ver el entorno del objetivo al que estamos disparando. Esto es importante por nuestra seguridad y porque podemos localizar rápidamente otros objetivos próximos.

Hay que tener en cuenta que es realmente complicado, repetir disparos de forma rápi- da si estamos trabajando al máximo número de aumentos. Además si en algún momento tenemos que disparar en un vehículo en movimiento, veremos que es algo casi imposible de hacer más allá de una magnificación 4x. Lo ideal para dar abarcar todas estas cir- cunstancias es que el mínimo de aumentos se sitúe entre 3x y 4x.

Lógicamente cuando hablamos de tiros largos en el límite de las capacidades efectivas de estos rifles, la magnificación máxima recomendable, teniendo en cuenta que no estamos apuntando a dianas sino a personas, se situaría entre los 16x y 28x. No niego que más aumentos no nos estorbarían, pero sin duda penalizaríamos en exceso las dimensiones y peso de la óptica. Aunque bien es cierto que puede haber rifles de muy largo alcance, caso por ejemplo de un BARRETT en 50 BMG para disparos por encima de los 2 Km, que lógicamente puedan requerir más aumentos.

Calidad Óptica y Diámetro del Tubo

Ni que decir tiene que la óptica debe ser de calidad y asegurar una elevada transmisión de la luz, sobre todo en condiciones de baja luminosidad o incluso oscuridad, que es cuando muchas operaciones de tipo táctico se realizan. El visor debe tener lentes con multitratamiento completo y debe estar sellado con nitrógeno seco para evitar el empañamiento. Por otra parte, el diámetro del tubo no debería ir más allá de los 44 mm, para evitar tener que montar el visor muy alto. Esto a su vez evitará que tengamos que alzar en exceso la cabeza, algo importante cuando estamos ocultos y tumbados acechando un objetivo o estamos realizando un “drill” táctico en una operación de limpieza de una estancia.

Retícula

Otro aspecto importante es que tengan retícula táctica iluminada y que esta sea de pri- mer plano focal, para poder calcular las distancias a las que están situados los objetivos, independientemente de los aumentos en los que estemos, empleando las subtensiones de la misma. Lo más común es la retícula “clásica” MILDOT, aunque personalmente prefiero la alternativa MRAD, por su facilidad para hacer cálculos con el sistema métrico decimal.

Torretas

Más cualidades interesantes son que posean torretas tácticas fácilmente bloqueables y que sean grandes para ser manipuladas fácilmente por el tirador, incluso si lleva guantes. Estas torretas grandes y anchas también permiten otras funciones muy impor- tantes. Por una parte tienen más recorrido, lo cual permite más ajuste en altura , necesarios para tiros lejanos y requieren menos rotaciones comparándo las con una torreta fina (donde hay menos clics en una vuelta). Por otra, también ayudan en las correcciones de deriva del viento, las cuales pueden variar más de lo normal en tiros muy lejanos. En cuanto a su gradación, al menos deben estar graduadas en 1⁄4 de MOA para sistema imperial o en 0,1 MIL para el métrico decimal.

Tampoco debemos obviar su función más importante, que es que la mecánica de las mismas sea como un reloj suizo. Es decir las correcciones que apliquemos sobre las ellas se deben corresponder a la perfección con su traslado a la zona de impacto. Es importante contrastar mediante pruebas que los ajustes “siempre regresen a su origen”.

 

Dimensiones

Por último y no menos importante, es que sean visores robustos para aguantar un trato despiadado y unas condiciones ambientales extremas. Aquí debemos ser especialmente exigentes, hace no mucho comentaba en un artículo, que debido a la guerra de pesos desatada entre algunos fabricantes, sobre todo europeos, es usual que se reduzca el grosor de las paredes de los tubos. Esto no solo tiene consecuencias desagradables a la hora de excesos de aprietes sobre los visores, sino que además los hace más sensibles a cualquier pequeño golpe. Los tubos de los visores deben estar fabricados de una sola pieza y deben ser al menos de categoría táctica, que garantiza cierta resistencia a los golpes.

Como hemos comentado al inicio, las características antes descritas son las que se corresponden con una solución óptica ideal, algo que no cumplen todas las de dotación actual y mucho menos las empleadas en épocas anteriores. Esto lo comprobaremos cuando hagamos un repaso histórico de los rifles, desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. En cualquier caso vamos a mostraros algunas de las propuestas más interesantes de ópticas variables en este segmento, pertenecientes a diferentes fabricantes y que se sitúan en varios escalones de precio.

RIFLES DE TIRADOR DESIGNADO DESDE LA WWII HASTA NUESTROS DÍAS

Vamos a realizar un repaso histórico de los rifles más significativos de este tipo y sus ópticas, desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestra época actual, ordenándolos por su año de entrada en producción. Durante el mismo señalaremos sus características técnicas y los visores más habitualmente empleados.

SVT-38/SVT-40 (1939)

El SVT es un fusil de batalla que tuvo su versión de francotirador gracias a la adopción de una óptica. Su diseño se remonta a principio de la década de los años 30, cuando Fedor Tokarev proyecta un rifle semiautomático operado por gases. El interés de Stalin por este tipo de rifles motivó que convocase un concurso en 1935, que fue ganado por Sergei Simonov y su AVS- 36. Este último rifle estaría poco más de dos años en producción, debido a sus numerosos problemas de funcionamiento, fruto de un diseño excesivamente complicado y muy sensible a la calidad de la munición. Es interesante señalar que era capaz de realizar fuego automático, pero que en ese modo era absolutamente incontrolable.

En un nuevo concurso Tokarev impondría su diseño inicial mejorado, comenzando su producción en 1939 bajo la denominación de SVT-38, el calibre sería el de dotación por aquel entonces, el 7,62x54R. Su ciclo de funcionamiento se realiza mediante un pistón de recorrido corto situado sobre el cañón y un cerrojo oscilante, además contaba con un regulador de gases. Sistema que sería adoptado a posteriori por otros muchos rifles, concretamente sería el FN FAL belga quien sería de los primeros en adoptarlo. También sería pionero en el uso de cargadores extraíbles. Todos estos rifles contaban con rieles mecanizados para colocar un visor, pero los destinados a los francotiradores incluían una hendidura adicional para la colocación de un visor de 3,5 aumentos denominado 3,5X PU.

El arma realmente era una rareza para los estándares rusos, cuyas armas en general eran toscas y poco refinadas. El SVT-38 mostró algunos pequeños fallos que sin duda fueron magnificados por la falta de instrucción de sus tropas, formadas en su mayoría campesinos y trabajadores mayoritariamente analfabetos. Por lo que apenas un año después de entrar en producción, fue sustituido por una versión mejorada denominada SVT-40. Muy apreciada por los alemanes que los capturaron por cientos de miles al principio de la Operación Barbarroja. Tal era su entusiasmo por esta arma, que el ejército alemán llegaría a editar una guía de uso y mantenimiento del mismo. Su laboriosa fabricación y algunos problemas con algunas partidas al respecto de su precisión cesarían su producción en 1945. De los 1,6 millones que se llegaron a producir, 55.000 fueron en la versión de francotirador.

Gewehr 41/43 (1940)

En 1940 los alemanes se dieron cuenta rápidamente de la necesidad de un rifle semiautomático, que les proporcionase mayor cadencia de disparo que los fusiles de cerrojo. Algo que se debió a la aparición en el frente ruso de los antes mencionados SVT-38 y SVT-40 del ejército rojo. Para ello el ejército alemán emitió una serie de especificaciones que envió a diferentes fabricantes de armas. Las mismas eran cuando menos curiosas: el cañón no podía estar perforado, no debía mostrar mecanismos exteriores en movimiento y debían tener un mecanismo auxiliar de acerrojamiento manual, por si fallaba el modo semiautomático. Por supuesto el calibre de los mismos debía ser el de dotación, el 7,92×57 Mauser.

Los prototipos aceptados inicialmente fueron los de Walther y Mauser, que curiosa- mente mostraban idéntica solución para la toma de gases. Constaba de un dispositivo cónico situado en la punta del cañón, que atrapaba los gases tras el disparo y los recirculaba hacia un pistón que realizaba el mecanismo de acerrojamiento. Este siste- ma se denominaba BANG, ya que era patente de un inventor sueco llamado Søren H. Bang. Por lo demás los mecanismos de ambos diferían notablemente, en el caso de Walther, este incumplía los otros dos requisitos.

De los dos rifles solo el de Walther seguiría adelante, ya que el de Mauser cesó su pro- ducción antes de haberse completado el primer pedido. Aunque de todas formas el GW 41 de Walther tampoco llegaría a ser muy popular entre las tropas, ya que al igual que la versión Mauser, también sufrió de problemas de acumulación de suciedad en el artilugio que capturaba los gases, con las consiguientes interrupciones. Además la carga de munición resultaba incómoda, ya que a pesar de tener un cargador exterior, este era fijo y que se alimentaban por la parte superior del rifle mediante un peine.

En 1942 el rifle sería mejorado alejándose aún más de las especificaciones iniciales y copiando directamente el sistema de toma de gases del SVT-40, el rifle que tanto codiciaban los alemanes desplegados en el frente ruso. Además el cargador por fin se hizo extraíble, pudiendo albergar 10 cartuchos. Estas mejoras darían lugar a una nueva versión que se denominó GW 43. Al igual que sucedió con el K98, a los mejores rifles seleccionados de la producción, se les dotó de una óptica Zielfernrohr 43 (ZF 4) de cuatro aumentos. Esta era fácilmente instalable, ya que casi todo los GW43 se fabricaban con riel mecanizado para el visor. Pasando estos a ser de dotación para tiradores designados y francotiradores.

Un dato importante, la casa ZEISS desarrollaría por primera vez, en mitad de los años 30s, el recubrimiento de lentes con fluoruros metálicos que mejoraban la transmisión de la luz. Cualquier visor alemán de la Segunda Guerra Mundial era muy superior a cualquiera de los empleados por los aliados. La ópticas ZF eran perfectas para el rol de tirador designado, proporcionaba un rápido encare del arma y mayor precisión, dando soporte de tiro a media distancia a sus compañeros de unidad y usándose sin problemas en el combate más cercano.

Garand M1C / M1D (1944)

El ejército estadounidense pasó prácticamente toda la guerra sin un rifle semiauto- mático para francotiradores. Solo al final de la misma y en el frente del pacífico, se llegaría a desplegar algunos de los poco más de 8.000 rifles que se llegarían a fabricar. Para ello al igual que el resto de países incluyó un visor y alguna mejora adicional en su fusil de infantería Garand M1. Es un rifle en calibre 30-06 operado por gases, estos eran redirigidos a cilindro de gas situado debajo del cañón, que empujaba un pistón conectado a una varilla que a su vez activaba un cerrojo rotatorio. Inicialmente los gases se recogían en la boca del cañón, pero debido a los problemas que producían, se optaría finalmente por la tradicional perforación en el cañón.

Varios problemas durante su gestación en 1944 dilataron el proyecto, casi todos ellos relacionados con el visor y su montura. Realmente es algo difícil colocar un visor en un rifle que se carga mediante un peine por la parte superior de la acción. Este hándicap motivó que se colocase escorado hacia a la izquierda y se tuviese que colocar una almohadilla de cuero en ese lado de la culata, con objeto de compensar la posición antinatural que obligaba el encare del arma.

La óptica definitiva que se le añadiría fue un visor de 2,2” aumentos con retícula tipo “crosshair” y que recibió la denominación M82. Además ante las quejas de los francotiradores por deslumbramiento en disparos con poca luz, recibiría un dispositivo reductor del fogonazo. Este artefacto de forma cónica se colocaba sobre la bocacha apagallamas, aunque apenas fue utilizado debido a que alteraba significativamente la precisión del arma. Curiosamente donde realmente prestaría más servicio sería durante la Guerra de Corea y la de Vietnam. La versión M1D difería de la M1C en el sistema de montaje de la montura del visor y en el modelo empleado, el M84 en el caso del Garand M1D.

Colt M-14 (1949)

Es un rifle con gran longevidad en los arsenales militares estadounidenses, otro rifle que nace como de infantería tomando como base el M1 Garand, pero que con el tiempo se convierte en un arma para tiradores designados. El rifle ha servido como base para versiones más evolucionadas que han prestado servicio en diferentes unidades especiales. Estas variantes con base en el M-14, a los cuales se les ha introducido numerosas mejoras, son por orden crono lógico de aparición: M21 SWS (1969), M25 SWS (1991), M39 EMR (2007) y MK14 EBR (2008), todos ellos a fecha de hoy en servicio. Por otra parte son varios los visores empleados en cada uno de ellos, citaremos las que mayoritariamente se han usado en cada versión. En el caso del M21 un Redfield Accu-range 3-9×40, para el M25 SWS un Bausch & Lomb 10×40 Tactical scope, para el M39 EMR un Schmidt & Bender PMII 3-12×50 y Leupold Mk 4 3.5- 10x para el MK14 EBR.

A raíz de la intervención de EEUU en Iraq y Afganistán ha vivido una segunda juventud, debido fundamentalmente al entorno de batalla. En la guerra de Vietnam fue sustituido por el M16, debido a que se consideraba un rifle demasiado grande y pesado para los aliados vietnamitas, además de poco resistente a las condiciones medioambientales de la jungla. La humedad de la misma provocaba que la culata de madera se hinchase.

Pero es en Afganistán e Irak donde se ha cobrado revancha, ya que las grandes dis- tancias, combates en montaña y su resistencia a la arena, evidencian las carencias del cartucho 5,56×45 y de las carabinas M4. De acuerdo a un estudio del 2009 del ejército EEUU, más de la mitad de los enfrentamientos acaecidos en aquellos países se producen por encima de los 300 m.

Técnicamente es un rifle en 7,62×51 OTAN operado por gases mediante pistón, del que al comienzo se hicieron algunas versiones con selector full-auto. Aunque es un arma fiable y precisa, debido a la características combinadas de cartucho y arma, su compor- tamiento no era práctico, optándose por fabricarlo sólo en modo semiautomático. Utiliza cargadores de hasta 25 cartuchos, lo más habitual son los de 20, aunque es posible cargarlo por la parte superior de la acción con peines de ocho cartuchos. Tenemos constancia que es habitual alcanzar una precisión alrededor del MOA, lamentablemente no pudimos comprobarlo al no contar a tiempo con una montura para el visor.

DRAGUNOV (1964)

El Dragunov, cuyo nombre lo debe a su creador Evgeniy Fiódorovich Dragúnov, tiene el honor de ser el primer rifle semiautomático de francotirador, más correctamente tirador designado, creado exprofeso para esa tarea. Como hemos visto hasta ahora los rifles semiautomáticos no dejaban de ser versiones más o menos adaptadas de fusiles de infantería. Este rifle fabricado en grandes cantidades y exportado a numerosos países de la órbita de influencia soviética, propagó la filosofía rusa de tirador designado. También fue licenciada su fabricación en varios países, en los que se hicieron pequeñas modificaciones en su diseño y en los que incluso se utilizaron otros calibres.

Técnicamente es un rifle operado por gases en calibre 7,62x54R, cuyas señas de iden- tidad son la dureza y la fiabilidad, funciona bajo cualquier circunstancia. Posee una toma de gases regulable para adaptarlo a todo tipo de munición o a condiciones ambientales. Tiene el aire de la familia AK-47, pero a diferencia de este el cajón de mecanismos está mecanizado en acero, no es de chapa estampada. El objetivo es asegurar la rigidez del conjunto, buscando la mayor precisión posible. A este respecto decir que esta se mueve entre 1,5 a 2,0 MOAs, como pudimos comprobar en una pequeña batería de pruebas que realizamos con la correspondiente versión civil, el Tigre. Estamos hablando de un rifle de guerra con un cañón con cromado interior, por lo que deberemos valorar estos resultados como más que aceptables. Existen diferentes versiones con varias longitudes de cañón, además quiero señalar que sorprende la calidad de su disparador.

Como el resto de rifles de esta sección está pensado para ser usado sobre objetivos humanos a no más de 600 m. La óptica que emplea está también en consonancia, es una PSO-1M2 de 4×24, aunque existen otras ópticas para su uso nocturno.

HK PSG-1 (1972) / MSG90 (1990)

Este rifle nació como respuesta a los atentados de Munich 72 y por petición del grupo de operaciones especiales GSG9 de la policía alemana, como comentábamos en la introducción del artículo. Es posiblemente el arma más precisa de las aquí presentadas a pesar de su antigüedad, en evaluaciones realizadas por probadores norteamericanos se han conseguido agrupaciones de 0,30 MOAs. El PGS-1 es el primer modelo de la gama y destinado al ámbito policial, por lo que presenta dos inconvenientes si su destino es el militar. El primero de ellos es que proyecta las vainas percutidas a cerca de 10 metros de distancia, con lo que su recuperación es complicada y puede dejar rastros indeseados en la zona de operaciones. El segundo es que está limitado su uso al visor Hensoldt 6 × 42, debido a las peculiaridades de la base donde se coloca.

En cuanto a sus características técnicas decir que usa como base el HK G3, la versión alemana de nuestro CETME, el cual parte con una ventaja sobre el resto de rifles que analizamos. Esta no es otra que su sistema de retroceso retardo de masas y acerrojamiento semirígido de rodillos, que permite un verdadero cañón flotante, esto es, no hay una toma de gases que interfiera con la libre vibración del cañón. Como hemos visto en otros desarrollos sobre fusiles de combate, se implementaron numerosas mejoras: refuerzo de las paredes de la acción, cambio del grupo del disparador por uno regulable, cañón pesado poligonal de 26”, cambios en la culata, pistolete ergonómico, etc.

Todas ellas se realizaron tras un concienzudo estudio y análisis, una pequeña muestra del mismo es por ejemplo un curioso dispositivo en el lateral derecho, que sirve para empujar el cerrojo de forma manual. Esta modificación está pensada para poder acerrojar el arma de forma silenciosa, de tal manera que nos podamos guiar la palanca de acerrojamiento en todo momento y asegurarnos que hemos llegado hasta el final presionando este empujador en última instancia.

Este rifle cuya configuración era eminentemente policial, recibió una actualización en 1990 para el mercado militar, esa versión es la conocida MSG90. Algunas de las diferencias más significativas con el PSG- 1 son el uso de un cañón más corto, algo menos grueso y preparado para un supresor de sonido, una culata más ergonómica y riel weaver para instalar cualquier óptica. Una de los visores empleados en esta versión era un Hensoldt 10×42.

ZASTAVA M76 (1976)

Es un rifle en calibre 7,92×57 Mauser que tuvo gran protagonismo durante la guerra de la desaparecida Yugoslavia. Aunque fue empleado por varios de sus bandos, fue posteriormente de dotación en el ejército serbio, aunque paulatinamente está siendo sustituido por el ZASTAVA M91 en calibre 7,62x54R. Difiere ligeramente del Dragunov ya que toma como base el AK- 47/RPK.

Al igual que el Dragunov el cajón de mecanismos es en acero mecanizado para proporcionar rigidez al conjunto. Al disparar un cartucho algo más potente y largo que el rifle ruso, las piezas del cerrojo denotan un mayor tamaño y solidez. Utiliza cargadores de 10 cartuchos que mantienen el cerrojo abierto al vaciarlo. Esto hace que al retirarlo para cambiarlo el cerrojo se cierre, lo que supone un pequeño inconveniente para realizar recargas rápidas.

Como en el DRAGUNOV, el montaje de la mira telescópica se realiza con una montura que se engancha en unos rieles en el lateral de la acción. El visor habitual es el ZRAK ON-M76 4×24, que es similar a la PSO-1 4×24 empleado en el fusil Dragunov y el IOR LPS TIP2 4×24 empleado en el fusil PSL rumano. El funcionamiento de la torreta de corrección de la altura está supeditada al empleo de un cartucho específico, los clicks representan incrementos de 50 m de distancia. Incluso con el cartucho original las condiciones ambientales pueden variar el comportamiento del mismo. La retícula es iluminada mediante tritio con una duración entorno a los 8-12 años.

En cuanto a la precisión esta es pareja a la del Dragunov, en nuestras pruebas con munición recargada se movió en el rango 1,8 -2,00 MOAs.

KDC SR-25 / MK11 (1990)

Diseñado por Eugene Stoner y basado en el Stoner AR-10, está fabricado por Knight’s Armament Company (KDC). Este rifle en calibre 7,62×51 NATO está accionado por un sistema de gases que actúan directamente sobre el cerrojo. Hasta un 60% de las piezas del SR-25 son intercambiables con el AR-15 y el M16, excepto las dos piezas que componen el cajón de mecanismos, “upper” y “lower”, el martillo, el cañón y el portacerrojo. Los cañones son fabricados por Remington y utilizan guardamanos flotantes. Es compatible con los cargadores de 20 cartuchos del AR-10. La designación MK11 se corresponde con una variante con cambios menores exigidos por las fuerzas especiales.

La óptica habitual de este rifle es la Leupold Mk4 de 3,5-10×40 con monturas de desmontaje rápido, que como veremos está presente en otros modelos del arsenal del ejército de EEUU. Tiene alza y punto de mira plegables como back-up. La precisión garantizada de esta arma es de un MOA.

HK G28 (2006)

El rifle de francotirador de Heckler & Koch HK G28 es el resultado de la reciente experiencia del Bundeswehr (ejército alemán) en Afganistán. Es otro rifle de tirador designado derivado de un rifle de asalto, en este caso del HK 417, con el que comparte el 75% de las piezas y el omnipresente calibre 7,62×51 OTAN. Operado por gases mediante un pistón de recorrido corto, con un regulador de gas de 2 posiciones, que permite usar de forma efectiva y segura munición estándar o subsónica (con moderador de sonido o silenciador). El cañón se cierra mediante un cerrojo rotativo convencional del estilo AR-15. La alimentación es mediante cargadores de 10 o 20 balas hechos de plástico translucido. La óptica habitual de este rifle es una mira telescópica Schmidt & Bender PMII 3- 20×50, con medidor de distancia láser instalado en la parte superior.

Según la publicidad técnica de Heckler & Koch, cada rifle HK G28 tiene una precisión igual o mejor a 1,5 MOA para grupos de 10 tiros con munición estándar. Existe una versión HK G28 Patrol con un guardamanos más corto y ligero, además deun visor más simple Schmidt & Bender PMII 1-8×24.

KDC M110 (2008)

El M110 Semi Automatic Sniper System (SASS) es un rifle tipo AR-10 en 7,62×51 OTAN fabricado por Knight’s Armament Company, este utiliza una sistema de gases directo sobre el cerrojo (Direct Impingement), al igual que los AR-15. Este rifle que toma como base el SR25/MK11 de esta misma compañía, nació para sustituir a los rifles de francoti- rador de cerrojo M24 y M40. Algo que no ha sucedido, sino que ha terminado en cohabitación, considerándolos complementarios a los rifles de Remington. De hecho es el rifle que muchos observadores de un equipo de francotiradores utilizan. Es cierto que ha recibido muy buenas críticas por su precisión entre las fuerzas especiales, pero como era de esperar no abarca la especialización del rifle de cerrojo. Por el contrario sí que ha sustituido en algunos cuerpos militares a parte de sus rifles semiautomáticos M39 EMR y MK11.

La óptica asociada a este arma es un Leupold Mk4 de 3,5-10×40 y retícula iluminada TMR acabada en color “desert tan”. Es una óptica robusta de primer plano focal (FFP), que incorpora una torreta balística para la elevación calibrada para la munición M118LR. Los clicks son de 1⁄2 MOA, frente a los tradicionales de un MOA que se emplean en la óptica de los M24. Además este visor está preparado para trabajar con dispositivos de visión nocturna.

FN SCAR MK 20 SSR (2009)

Es la versión de francotirador del FN SCAR MK 17, con el que comparte el 60% del picerío, al que se le han aplicado diversas mejoras, solicitadas por el SOCOM estadounidense (Mando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos). Es otro rifle en 7,62×51 OTAN operado por gases mediante pistón de carrera corta situado por encima del cañón. Tiene un disparador mejorado configurable en una o dos etapas.

La culata difiere con la del MK 17 es que no es abatible y se ha reforzado especialmente el anclaje entre armazón y cañón. Las siglas SSR se corresponden con Sniper Support Rifle (Rifle de Soporte al Francotirador). Ya que los modernos rifles de tirador designado, también tienden a ser los de dotación del observador en un equipo de francotiradores, como hemos comentado en el caso anterior. La idea es complementar al miembro que está armado con un arma de largo alcance y precisa, pero de fuego relativamente lento. Garantiza precisión submoa siempre que se utilice munición adecuada. La óptica de uso habitual con este rifle es la ya conocida Leupold Mk4 de 3,5-10×40

Remington R11 RSASS (2010)

Fruto de la colaboración entre Remington Arms y JP Enterprises Company, nace este rifle R11 Remington Semi Automatic Sniper System (RSASS), basado en el Stoner AR-10 en el que se ha empleado profusamente piezas de JP ya probadas en el rifle JP LRP-07 de esta empresa. Fruto de esa experiencia en ese modelo, aporta componentes tales como el receptor, el grupo del disparador y los soportes para la óptica. Hereda del AR-10 el calibre 7,62×54 OTAN y utiliza su sistema de gases que es de acción directa sobre el cerrojo. La palanca de acerrojamiento está situada en el lateral izquierdo, en lugar de la tradicional, para que se pueda accionar más cómodamente desde la posición de tendido. La culata es MAGPUL y es com- patible con los cargadores de los SR-25 y M110.

La óptica elegida para el mismo es una Leupold Mk4 M3 4.5-14×40 y el fabrican- te garantiza una precisión subMOA con munición estándar de francotirador.

RESUMEN

Durante el artículo hemos ido descubriendo como los rifles semiautomáticos, para disparos a larga distancia, han ido progresivamente evolucionando y ganando terreno en el mundo táctico, por supuesto acompañados de sus operadores, los Tiradores Designados. Su polivalencia ha ido situando a los de cerrojo en un nicho más especializado si nos referimos al ámbito militar /policial. Armas llenas de historia que seguramente eran desconocidas para nuestros lectores y algunos habrán descubierto.

 

 

 

 

RIFLES SNIPER SEMIAUTOMÁTICOS

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Fuente: Daniel Álvarez Ibáñez (Armas.es)

 

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