Cascos balísticos: Descripción e historia.

Manteniendo la cabeza en el sitio

Desde la edad antigua, los soldados han tendido a proteger su cabeza con diferentes modelos de cascos, hechos de diferentes materiales. Es obvio que el impacto directo de un proyectil en la cabeza, tiene muchas posibilidades de acabar con la muerte de quien lo recibe. En otros casos, puede producirse una conmoción cerebral o un traumatismo craneoencefálico, que puede acabar provocando un trastorno importante de por vida.

En los últimos 100 años, la tecnología ha revolucionado casi todos los aspectos del combate. La guerra moderna y el uso de rifles de asalto de alta potencia, los artefactos explosivos improvisados (IED) y otras armas. han creado la necesidad de una mejor protección para nuestras fuerzas militares y policiales.

Es por todo ello que, desde entonces, esta prenda ha sido un elemento crucial en la protección del combatiente. La tecnología de este medio de protección ha corrido pareja a las armas de las que pretendía defenderse. Sería con la aparición de las armas de fuego, a partir de 1700, cuando este equipamiento se convertiría en obsoleto de la noche a la mañana. Esta circunstancia forzó una nueva evolución.

Como la naturaleza del combate ha cambiado mucho en los últimos años, los departamentos de los ministerios de defensa, de algunos países, han realizado una gran inversión en asociación con empresas privadas para la investigación y el desarrollo, para mejorar los diseños de los cascos de combate. Todo con el objetivo de redu-cir las lesiones y su gravedad, mientras se alcanzan las necesidades operativas.

Los cascos balísticos no solo brindan protección contra amenazas del armamento ligero, sino que también sirven para disminuir el impacto de las ondas de choque de una explosión y el trauma de la fuerza contundente de los proyectiles. La propagación del propio frente de la onda de choque (un fenómeno clasificado como lesión «primaria» por explosión) puede contribuir a las lesiones cerebrales. Finalmente, este elemento de protección también tiene la función de proteger al soldado de golpes fortuitos en el interior de vehículos blindados y entornos devastados por la guerra, por ejemplo, el interior de edificios semiderruidos.

Los cascos balísticos son una parte esencial de la protección personal para cualquier operador en un entorno de combate, los militares principalmente, pero también la policía, especialmente los cuerpos de operaciones especiales. Afortunadamente, cuando hacemos una prospección de cascos balísticos en el mercado, veremos que hay una gran especialización y variedad de opciones a considerar, como el estilo, la marca y el nivel de protección.

Dependiendo del tipo de operaciones y entornos en los que se destinará el casco, se puede acotar rápidamente el rango de opciones para seleccionar el casco perfecto para las necesidades de la unidad a que van destinados. Todas estas consideraciones, más lógicamente el presupuesto, determinarán la selección del mismo.

Los cascos modernos

A fines del siglo XX, a partir de los años 1970 y 1980, nuevos materiales como Kevlar y Twaron comenzaron a reemplazar el acero como material principal para los cascos de combate, en un esfuerzo por mejorar el peso, la protección balística y la protección contra lesiones en la cabeza causadas por explosiones. Esta práctica aún continúa en el siglo XXI, con nuevos avances y mejoras en las fibras utilizadas, el diseño, la forma del casco y una mayor modularidad. Esto último hace referencia a todo tipo de railes para la colocación de diferentes elementos, desde mentoneras, cámaras, sistemas de visión nocturna, etc.

Otro aspecto de mejora importante en los cascos modernos, se ha producido en el interior de los mismos. Lejos quedan los tiempos del uso de cintas de cuero, que únicamente proporcionaban sujeción y ajuste. Actualmente se utilizan espumas de poliuretano en forma de celdas abiertas, específicamente diseñadas para mitigar impactos y absorber energía. Dependiendo del tipo de casco, se desarrollan en una amplia gama de densidades y durezas, con variadas propiedades viscoelásticas del material.

Además de las espumas, en la actualidad, los estudios se dirigen hacia las capacidades de diferentes estructuras geométricas moldeadas con esos compuestos, con el objetivo de mitigar las fuerzas de impacto y gestionar aceleración, al doblarse y colapsarse por compresión. Comportándose como las zonas deformables de los modernos vehículos. Es decir, que la combinación de nuevas espumas, con la creación de estructuras geométricas especiales, permiten una respuesta perfeccionada a la tensión-presión.

Niveles de protección balística

Los cascos balísticos utilizados por los encargados de hacer cumplir la ley, tropa y contratistas militares deben soportar pruebas exhaustivas para garantizar el rendimiento incluso en las condiciones más difíciles. Los materiales utilizados hoy en día se han vuelto mucho más livianos y fuertes que en años anteriores, por lo que, para mantenerse al día con las últimas amenazas, la mayoría de los fabricantes utilizan actualmente la versión modificada del estándar NIJ, que prueba las mismas especificaciones que el estándar para chalecos a prueba de balas. Aunque no hay que olvidar un detalle muy importantes, al igual que los chalecos, estos elementos tienen fecha de caducidad, normalmente cinco años.

NIVEL II

Protege contra la mayoría de los cartuchos comerciales en calibres de arma corta: 9 mm, 357 Magnum, así como amenazas menores, como perdigones 00 de calibre 12, 45 ACP, calibre 22 de alta velocidad disparado desde un rifle. La protección de nivel II contra amenazas balísticas es suficiente en ciertos entornos de tipo policial, siendo su costo relativamente menor que los cascos hechos con materiales que pueden soportar impactos más potentes.

NIVEL IIIA

Proporciona una mayor protección y representa el punto de referencia actual para los cascos de combate utilizados por los equipos militares y de operaciones especiales. Protege contra la mayoría de los cartuchos de arma corta comerciales en el calibre 44 Magnum, 9 mm y 357 Magnum y por supuesto contra amenazas menores. Además de la protección contra los impactos balísticos, los cascos de Nivel IIIA brindan una mayor protección contra los impactos de metralla, que son cada vez más comunes en los entornos de combate modernos. Los IED son la gran pesadilla en las guerras de tipo asimétrico que se desarrollan en entornos urbanos.

Resumen

En este artículo hemos pretendido esbozar el “estado del arte” actual en los modernos cascos de protección balística. En la actualidad, un elemento imprescindible en el material de protección para militares y policías, dadas las circunstancias y escenarios de enfrentamiento actuales. Son los nuevos compuestos de polímero y cerámicos, los que están suponiendo una autentica revolución en estos elementos, dotándolos de cada vez mayor resistencia, pero manteniendo una gran ligereza.

Agradecimiento

Agradecemos a BLACKRECON, distribuidor ENGARDE en España, la cesión del material necesario para la elaboración de este artículo.

www.blackrecon.com

Fuente: armas.es, Daniel Álvarez

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