Análisis a fondo del IOR Crusader Tactical 5,8-40×56 FFP
  • Categoría de la entrada:Visores
  • Comentarios de la entrada:Sin comentarios

Visor IOR Crusader Tactical 5.8-40×56

Volvemos a mencionar uno de los visores de la firma militar rumana IOR, en este caso se trata del visor IOR Crusader Tactical 5.8-40×56 con retícula Xtreme X1 iluminada FFP, un visor para distancias extremas de tiro táctico, dadas sus características. Una auténtica bestia militar pensada para rifles que puedan abatir objetivos a lo que se denomina ultra larga distancia, por encima de los 1.600 m. Es decir, si se me permite el símil, es un visor que juega en la “champion” de los visores militares. Una óptica que podremos ver montada en rifles militares en calibre .338 Lapua, .50 BMG o .408 Chey Tac. El IOR Crusader Tactical comparte muchas de las propiedades del modelo IOR Recon y que como es habitual, vamos a analizar el Crusader Tactical al detalle.

Breve historia para saber quien es IOR «Întreprinderea Optica Română»

Antes de entrar en la evaluación del visor IOR Crusader Tactical, vamos a referirnos brevemente a la marca IOR, Întreprinderea Optica Română ( «Empresa rumana óptica»), a menudo abreviado por la sigla IOR, ya que es una gran desconocida en nuestro país. La historia de este fabricante de productos ópticos comienza en 1936, año en el que se establece. Posteriormente, sería en 1941 cuando sería militarizado, empezando a combinar la producción de productos fotográfico y médicos con artículos ópticos militares, situación que con los lógicos cambios tecnológicos en el tiempo, ha seguido hasta nuestros días.

Realmente es un fabricante atípico, si lo comparamos con su competencia, digo esto porque su herencia de haber pertenecido a un país del antiguo Pacto de Varsovia, parece que sigue de alguna manera presente en algunos aspectos. Su producción, aunque cuenta con tecnología, es artesanal, siendo reducida por ese motivo, ya que priman la calidad. No invierten en marketing un solo euro y prevalece el producto sobre cualquier otra consideración. Además, como tienen su producción militar vendida de antemano, los distribuidores civiles reciben los “restos de producción” con cuentagotas, de ahí sus grandes tiempos de espera. Es por ello, que es una marca minoritaria, propia de expertos que conocen muy bien sus características.

¿Cómo funciona la óptica de los IOR Crusader?

La óptica del visor IOR Crusader pertenece al reducido grupo de ópticas militares, pensadas para abatir objetivos personales a ultra larga distancia. Es un visor que podemos encontrar como parte del equipo de francotiradores, que realizan las hazañas de eliminar enemigos a distancias que se nos antojan sencillamente increíbles. Para esta clase de disparos, se necesitan ópticas específicas como el IOR Crusader Tactical, que proporcionen una claridad excepcional. La razón no es otra que nos tienen que permitan apuntar a blancos de relativamente pequeño tamaño y que frecuentemente se hayan escondidos y/o parapetados. Por otra parte además, es imprescindible poder identificar correctamente a estos objetivos, algo imposible si nuestro visor no es de altísima calidad.

Hay un aspecto en este sentido que también es importante, la capacidad de reconocimiento del terreno. Necesitamos que el campo de visión a mínima magnificación sea amplio, algo en lo que este visor destaca. Decir que, a 5.8 aumentos, cubre un campo de 12 m a 100 yardas, una medida realmente buena. Este tipo de disparos se hace habitualmente en binomio y aunque por tanto contemos con un observador, nuestro visor tiene que ser capaz de encontrar rápidamente el objetivo en el horizonte señalado por este último.

Pero volviendo a la calidad óptica, podemos encontrar visores con gran cantidad de aumentos en el mercado, pero cuando le exigimos la máxima magnificación posible, veremos que la visión no es nítida o incluso borrosa. Con esto quiero decir que es a alta magnificación, en este caso 40x, cuando se le ven las deficiencias a un visor. Por el contrario, es en esta situación donde el IOR Crusader exhibe calidad. Sus cristales fabricados por la alemana Schott y recubiertos con el tratamiento MC-7 Broad Band, patentado por el fabricante rumano IOR, definitivamente marcan la diferencia. Pudimos comprobar su nitidez y claridad en el modelo IOR Recon, el cual tenía un diámetro de lente de 50 mm, pero en el caso del IOR Crusader Tactical contamos con 56 mm, obteniendo un plus adicional de claridad. La luz entra a raudales, pero respetando la fidelidad de los colores y con un contraste controlado.

Por último, otro aspecto que debería acompañar a este tipo de ópticas con alta magnificación y donde el proyectil va a estar en vuelo durante bastante tiempo, es la capacidad de seguirlo una vez efectuado el disparo, durante el retroceso. Esto solo es posible con visores dotados de un tubo de gran diámetro, caso del IOR

Crusader Tactical, con nada menos que 40 mm. El poder seguir la trayectoria de la bala, nos permite corregir el impacto si este es fallido, casi de forma inmediata. Además, supone tener menos dependencia del observador y tener más facilidad de acomodar la cabeza con respecto al ocular. Esto último se complementa con un alivio ocular algo mayor que su competencia, 98 mm (3, 85”), fundamental en el caso de armas de fuerte retroceso.

Conoce el funcionamiento de la retícula del IOR Crusader

La retícula como no puede ser de otra manera y refiriéndonos a un visor táctico, es en primer plano focal. En un uso militar en el campo de batalla, las distancias de disparo variarán continuamente. Es por tanto crítico que dispongamos de un sistema que nos permita calcularlas, dentro del binomio esta tarea corresponde al observador. Este dispondrá de los elementos técnicos que le permitan realizar los cálculos de distancia, deriva, ángulo, etc. con la mayor precisión.

Aún así con todo, un francotirador entrenado, será capaz de ratificar la distancia a través de un rápido cálculo empleando la retícula. También puede suceder, que pierda a su observador o que la instrumentación del mismo no este operativa o que por el tipo de misión se trate de un francotirador en solitario. En cualquier caso, ya sea por necesidades operativas o de backup, un francotirador necesita de una retícula en primer plano focal.

Las retículas y torretas pueden estar graduadas en MILs o MOAs, en el caso de este visor rumano podemos elegir entre MILs o MOAs a la hora de comprarlo entre una opción u otra. Desde luego es una apuesta inteligente la de IOR, ya que en EEUU sigue habiendo usuarios que se encuentran más cómodos con la medida imperial, frente al sistema decimal de los europeos. Aunque en el ámbito militar, son los MILs los que se imponen a ambos lados del Atlántico, de hecho, en el caso de los francotiradores de los Marines, estos utilizan visores con la retícula Mildot USMC, y las torretas en miliradianes.

El modelo de retícula elegido es del tipo árbol de navidad, sin artificios adicionales ni florituras que distraigan, en dos versiones en MOAs y MILS. A grandes distancias los objetivos personales pueden ser difíciles de apuntar, algo que se puede complicar si la retícula es profusa en marcas que emborronen la imagen, además de distraer al operador. IOR es un fabricante de óptica militar y esta retícula es una muestra clara de ello, prima la simplicidad y funcionalidad. Cuenta en el centro de los ejes con un punto flotante, para ayudar en la tarea de apuntar y en la versión MILs, que será la más demandada en nuestro país, tiene gruesos postes laterales. Estos facilitan el apuntar a bajos aumentos. Señalar por último, que es iluminada, con 11niveles de intensidad, aunque la ruleta carece de puntos intermedios de apagado, como es habitual en otros fabricantes.

Torretas y mecánica del IOR Crusader

En el modelo IOR Crusader nos encontramos con unas torretas muy grandes, con paso de click nítido, tirando a duro y audibles para su uso en bajas condiciones de luz, la única pega es que carecen de un sistema de aseguramiento. Las torretas vienen calibradas en un paso de 0,1 MIL por click o en el caso que optemos por la versión en MOAs, podremos elegir entre 1/4 o 1/8 de MOAs. Un paso tan corto de 1/8 no es habitual en rifles militares, salvo que nos planteemos tiros excepcionalmente largos, como para los que está pensado este visor.

Debemos pensar que por ejemplo, corregir 0,1 MIL a 2 Km, supone variar el punto de impacto 20 cm, 1/4 de MOA son 12,7 cm y 1/8 de MOA son 6,35 cm. Como sabemos son medidas angulares, que a medida que aumenta la distancia subtienden un arco mayor. Por ello también, su capacidad de corrección en altura va en consonancia con esto último, con 32 MILs o 100 MOAs. Obviamente esto exige varias rotaciones completas de la torreta, que se identifican por un sistema de marcas horizontales, que van quedando a la vista según progresamos en vueltas.

Dada su vocación militar, también es posible solicitar al fabricante anillos balísticos BDC intercambiables de diferentes calibres, con los pesos de punta más habituales en el ámbito militar: .223 62gr, .308 168gr, .338 BDC LAPUA 250gr, .50 BMG BDC 700gr.

Por otra parte, la torreta en altura tiene dos puestas a cero, una desbloqueando el cuello de misma accediendo a través de su capuchón sujeto por dos pequeños tornillos allen. Por otra, mediante un anillo auxiliar, dotado de una protuberancia que hace las funciones de pequeña palanca, que permite marcar rápidamente una segunda posición en la graduación de la torreta. Esto puede ser especialmente útil para un segundo tipo de munición, para uso del silenciador, freno de boca, etc.

Finalmente nos referiremos a la mecánica de este visor, que junto con la óptica es otro de sus puntos fuertes. De nada nos sirve un visor que falle en las correcciones y mucho menos en uno destinado a distancias extremas, donde el error se magnifica enormemente a medida que se incrementan estas.

Nosotros solemos realizar dos tipos de pruebas para comprobar este aspecto, en un caso utilizamos dianas graduadas en MILs y MOAs, para comprobar la evolución de la retícula sobre ellas y en otro, realizamos lo que se conoce como prueba del reloj. En ambos casos los resultados fueron impecables, algo en lo que coinciden diferentes medios especializados norteamericanos. Decir en relación con esto, que la mecánica del visor es completamente metálica.

Conoce el control de paralaje y la magnificación de IOR Crusader

En este apartado nos referiremos brevemente al control del paralaje y a la ruleta de magnificación. En el primer caso, el IOR Crusader recurre a un clásico anillo dispuesto en la parte anterior del tubo del visor, que aunque permite un control ambidiestro, no es que sea cómodo de accionar, por su ubicación y dureza, especialmente si estamos tumbados. Aunque su graduación va desde los 7 m a infinito, bien es cierto que, conociendo el destino del visor, estará prácticamente siempre en esa última posición y pocas veces será objeto de interacción.

En el caso del anillo de magnificación, volvemos a comprobar como en el caso anterior, que es algo más duro de lo que estamos acostumbrados en otros visores de este segmento. Pero es que tenemos que tener presente que se trata de un visor militar, no es un visor ni de tiro, ni de caza. Está pensado para recibir un trato inmisericorde, en situaciones de estrés de combate, donde la delicadeza brilla por su ausencia. En lo que también coincide con el anillo de paralaje, es que tiene diferentes protuberancias y cortes que ayudan a asirlos firmemente, incluso con guantes o en condiciones climatológicas adversas.

Estructura, dimensiones y peso del IOR Crusader Tactical

Dejamos para el final este apartado, que posiblemente es el que mejor define la filosofía del visor. Es un auténtico “tanque”, un visor pensado para durar, que es capaz de aguantar lo que le echen, es tenerlo en la mano y darte cuenta de que es diferente. Trasmite solidez y robustez, algo de lo que tiene mucha culpa su bestial tubo de 40 mm. Este no solo reporta la ventaja óptica que hemos mencionado en un apartado anterior, sino que dota al visor de una resistencia estructural inusitada.

Algo especialmente importante si tenemos en cuenta en el tipo de rifles/calibre que a priori va a ir montado, donde la aceleración producida por el retroceso de calibres como el 50 BMG es enorme, por encima de 1.250 g. El fabricante rumano garantiza el funcionamiento y resistencia de sus visores en rifles de estos calibres. Además, tenemos que pensar que estos visores, que son de uso en fuerzas especiales mililitares de diferentes países, intervienen en conflictos en Iraq o Afganistán, donde las condiciones climáticas, ambientales y operativas son dramáticas. No son precisamente tratados con mimo, como muchos los visores deportivos o de caza que habitualmente estamos acostumbrados a manejar. Así con todo, se trata de un visor no excesivamente grande, considerando su segmento, tiene una longitud de 410 mm y un peso de 1.270 gramos.

Resumen

IOR vuelve a impresionarnos con su Crusader Tactical 5,8-40×56 FFP, como lo hizo hace un tiempo con su modelo Recon. Sus cualidades más destacadas, marca de la casa son: una óptica excepcional, precisión mecánica impecable y una robustez a prueba de bombas. El construir un visor, con una magnificación variable de hasta 40x en primer plano focal, que se vea con absoluta nitidez y sin aberraciones no está al alcance de cualquiera. Además, aunque es un visor táctico, situado en el segmento más alto, su relación calidad/precio es también impresionante, ya que con un PVP de 2.795 € está muy por debajo de sus competidores.

Agradecimiento

Agradecemos a la armería BlackRecon, distribuidor exclusivo IOR para España, la cesión del material para la realización de este artículo.

Puedes adquirir este visor en las armerías especializadas o en la tienda Online BlackRecon a través del siguiente enlace: Visor IOR Crusader Tactical

También puedes adquirir cualquier otro visor de la marca IOR en el apartado especializado de BlackRecon en el siguiente enlace: Visores IOR

Fuente: armas.es

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.